Filemón y las flores

Flor en el terreno de Las Piedrotas (Tapalpa, Jalisco 2009)

Filemón tiene 30 años y una talla de 122 cm. Vive en el El Pino, pequeño poblado situado en la profundidad del bosque Las siete estaciones, en la sierra de Tapalpa.

Filemón se levanta todos los días a las 7am gracias al cantar de cientos de pájaros que se arremolinan alrededor de su casa. Cuando se incorpora de la cama, su vista siempre se enfoca en la claridad que entra por la pequeña ventana de madera. Filemón se dedica al cultivo de alcatraces, orquídeas, cuna de Moisés, Rosales, cactus y suculentas.

Camino a La Cascada Salto del Nogal (Tapalpa, Jalisco 2009)

Los fines de semana, muy temprano, Filemón carga de macetas una carreta vieja, que es halada por un burro, para bajar al pueblo mágico de Tapalpa y vender parte de su cosecha floral. Dice que sus flores les recuerdan a sus padres, quienes fallecieron repentinamente cuando él tenía 17 años. Filemón es hijo único y no le fue fácil salir adelante tras esta doble pérdida que lo entristeció por 9 meses.  En ese período, diariamente, se entregó en cuerpo y alma al cuidado del último cultivo que dejaron sus padres. Adoptó las flores con tal amor que, después del noveno mes, comenzó a sentir que la muerte de sus padres era algo similar a la vida de las flores.

Es curioso saber que, en algún momento de la historia, alguien fijó su atención en las flores de ornato y dijo: “son hermosas”. Otro alguien, dijo: son tan hermosas que tomaré algunas y obsequiaré a un ser mortal o divino que es especial para mí. Luego, con el paso del tiempo, muchos alguien aprendieron a ver y contemplar la belleza de las especies vegetales. Hoy, nadie duda de que las flores de ornato sean bellas por naturaleza.

Una vez plantada la semilla en terreno fértil, el ADN ordena: crece, desarróllate, reprodúcete y muere. Cuando la semilla ha logrado su máximo esplendor, es capaz de hipnotizar al hombre, al grado de despertarle un montón de fantasías que luego producen un estallido bioquímico de hormonas felices. Este estado hipnótico, desencadena una serie de rituales en donde las flores asumen un papel protagónico para provocar otro estallido bioquímico hormonal en la persona que las recibe. En caso de llevar las flores a un lugar específico, considerado sagrado o solemne, éstas cumplen doble función: ser ofrenda o embellecer.

Filemón era incapaz de caer en ese trance hipnótico común. Se dio cuenta que sus padres nacieron, crecieron y florecieron dándole vida. Embellecieron su nido familiar y le ofrecieron cientos de ofrendas desde su nacimiento hasta el día en que murieron.

Filemón reflexionó:

Si en esto consiste la vida, cada que mire mis flores, recordaré a mis padres con cariño y veneración. Mis padres fueron dos grandes flores bellas que cuidaron mi crecimiento. Al igual que cualquier flor, nunca imaginaron su final. Lo único que sabe una flor, es lo que está escrito en su ADN: nacer, crecer, reproducirse y morir de forma natural. Igual que una vida humana. Yo cosecho flores y multiplico su familia. Enmaceto su descendencia para que embellezcan los hogares y sonrían los corazones. Además, mis padres me enseñaron que siempre es bueno verse y sentirse acompañado de las flores, porque las flores son más que belleza . Por algo me dijeron esto.

Las flores son una compañía silenciosa que no solo embellece o le hace el día a alguien. Las flores también están en las despedidas. Alguna vez, hubo un alguien que le pareció oportuno verse acompañado de flores para despedir a otro alguien vivo. Pero existió otro alguien más que, misteriosamente, ofreció flores a un muerto en su funeral.

¿Qué son las flores realmente? Acaso ¿una presencia necesaria para tocar los sentimientos más puros del alma? O, tal vez, ¿una señal de que la muerte, al fin de cuentas, es una metáfora incomprensible donde las flores hacen el paraíso? Las flores y muchas cosas inexplicables han estado en el mundo por millones de años. Por algo será.

Un día, Filemón soñó que sus padres cultivaban flores en el cielo y eran felices.

Autor: Jaime Gómez Castañeda

Doctor en Ciencias del Acompañamiento Humano, Psicólogo, Psicoterapeuta, Profesor (Universidad de Guadalajara), escritor, ponente en diversos eventos académicos. Un ser humano en constante crecimiento.

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