Ser gato

En marzo de 2020, caminaba por la orilla de un lote baldío, cuando de pronto escuché fuertes maullidos que salían de un diminuto gatito negro, de tres patas blancas y una negra, además, con una mancha en forma de triangulo, en pecho. Parecía que portaba un esmoquin. La escena me conmovió: aquel felino estaba en medio de la maleza crecida y un montón de basura maloliente a su alrededor. Sin más, fui tras la cría y cuando lo tuve en mis manos, noté que sus ojos estaban sellados por lagañas espesas que le impedían la visibilidad. Llevé al desprotegido a casa, lavamos sus ojos y dimos un buen baño curativo; asimismo, procuramos alimentación láctea y un poco de agua.

Nunca en mi vida había llevado a cabo una acción como la que he narrado. La vulnerabilidad del cachorro activó mi instinto animal protector y me recordó que somos dos especies del reino animal en busca de sobrevivir en este mundo. También vinieron a mi mente aquellos animales que han salvado la vida de otros, aún siendo de otra especie o enemigos naturales.

El minino casi cumple 2 años, se llama Kity. Del 2020 a la fecha, hemos respetado su condición de gato, aunque a veces desespera cuando intentamos que cumpla nuestros caprichos humanos. No hay otra alternativa: Kity debe vivir como gato, entre sus amigos gato. Intentar hacerlo a las costumbres humanas, es algo absurdo.

Kity, de vez en cuando, pide entrar a casa con sus maullidos flagelantes, que luego se convierten en adorables cuando nos ve acercarnos a la puerta. Intuimos que se siente cómodo, es más, hasta pensamos que se cree el amo de la casa por la forma en la que posee todos los rincones: bajos, altos y secretos. Por ejemplo, si le da la gana, hoy puede dormir sobre mi computadora, los libros, e inclusive, si le apetece, puede desparramarse en el piso, precisamente por donde hay más tránsito.

Kity recibe nuestras caricias, ronronea y, después de un tiempo, se va a la calle o, no sé a dónde, a seguir viviendo su vida de gato, porque es todo lo que sabe hacer, vivir como gato.

En cambio, nosotros los humanos, vivimos de mil maneras y ninguna a la vez. Parece que invertimos mucho tiempo en reflexionar si el vivir como lo hacemos es la manera correcta o deberíamos cambiar. Padecemos de una mente inquieta que no nos deja en paz.

Quizás, los gatos nunca superen el ingenio humano que lo ha llevado a la luna o a descubrir un medicamento para perpetuar la especie; pero de lo que sí creo estar seguro, es de que los gatos no saben ninguna lengua humana, ni les interesa en lo más mínimo aprenderla, ¿y saben? siento mucho gusto imaginar esa certeza, pues si un solo gato emprendiera el camino para aprender un idioma, ya estaría en la ruta correcta para interiorizar una cultura que proveerá confusión, sufrimiento y locura. El gato tendría una perfecta maquinaria mental simbólica que lo aturdiría constantemente con cientos o miles de preguntas sobre su identidad, el origen de la vida y en qué creer. Inmediatamente, dejaría de ser gato para ser lo que el quiera o lo que los demás le digan que sea.

A veces, ser gato puede ser envidiable y aunque la expectativa de vida sea breve, tal vez sea más confortable vivir sin el drama existencial humano.

Autor: Jaime Gómez Castañeda

Doctor en Ciencias del Acompañamiento Humano, Psicólogo, Psicoterapeuta, Profesor (Universidad de Guadalajara), escritor, ponente en diversos eventos académicos. Un ser humano en constante crecimiento.

8 pensamientos

  1. Hola Jaime, Kity es adorable y muy buena tu reflexión. La verdad es que los gatos a mí me encantan. Me ha tocado rescatar al menos a dos para cuidarlos, rehabilitarlos y luego buscarles familia definitiva. Es una labor muy bonita. Saludos.

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    1. Gracias Ana. Fijate ahora son 5 gatos jajajaj pero antes de estirilizar a las gatitas, tuvieron tres partos y dimos en adopción 11 gatos. Ahora viven en la cochera de casa 5. Estamos encariñados con ellos y no daríamos en adopción a ninguno 😄. Ana, a ver cuando tengo el honor de charlar contigo, para el blog y mi canal de YouTube. Puro Masticadores tu 😄

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      1. Hola Jaime, fíjate que dejé Masticadores. Quitaron al editor mexicano y pusieron a una editora española al frente de Masticadores México. Yo sentí que debía ser alguien de México y dimití. Quizás me equivoqué. Sigue siendo un gran proyecto con buen contenido. Pues cuando gustes estoy a tus órdenes. ¡Saludos!

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      1. por desgracia, somos, como tú bien dices, unos pobres tontos que, en vez de dar gracias a Dios por todo lo que nos regaló, y aprovecharlo viviendo una auténtica vida de gato, nos pasamos la vida buscando ser lo que no somos. ¿Y por qué? ¡¡¡¡Pues vaya usted a saber!!!!

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