Poesía

Jaime Gómez Castañeda (2020) «Esperanza»

La poesía es uno de los lenguajes de nuestro drama existencial. En él vemos fusionados el pensamiento y las emociones. Simbiosis necesaria del Ser humano. El pensamiento por sí mismo no puede existir, al menos que haya un sentir que le evoque imágenes y las transforme en símbolos. La emoción necesita de su intérprete para existir, el pensamiento.

En este espacio, las letras se liberan en la poesía, para emprender un viaje donde no hay destino, sino experiencias por vivir. Cada fragmento es una experiencia narrada por un conjunto de letras que viajan por el océano de las emociones.

Les recomendamos leer a nuestros(as) amigos(as) poetas españoles: Laura Muñoz Amarillo, Marc. J. Mellado, Antonio J. Ramírez, Ana Luz, la Luz de Ana

AUTORÍA

Prefiero no leer ese verso.
Cerrar el poemario
y soñar por mi mismo,
vaciar mi presente
y entregarme al
sonido de mis emociones.

No quiero seguir
el guión de Benedetti.
Quiero escribirte sin paternidad,
a la luz de una tarde sin sol,
con un cielo al borde del llanto.

Te escribiré con el alma descalza,
sin protección,
para sentirte en mis letras
y hacerte venir por las noches
en mis sueños.

Deseo ser yo
quien te transforme en poesía.
Anhelo ser el autor de tus lienzos
para encantar tus alas por siempre.

Quiero ser yo.

20/JULIO/2020

LAS TARDES

Todavía está en las tardes, tu llegada a casa, después de la jornada.
El motor de tu camioneta, y  a veces el claxon, avisando que ya has llegado.

Puedo voltear hacia la puerta de la casa
y ver tu imagen ingresando: el sombrero, la playera blanca y el pantalón color café.

Las tardes que alguna vez compartimos, estaban selladas con acompañamiento paternal.
Ver un partido de fut bol en la televisión, esperar la cocción de unas semillas de calabaza,
disfrutar de los elotes en agosto y septiembre, volvían los instantes únicos. Familiares.

No había mucha plática. Era simplemente compartir la tarde, disfrutar el final del día.

Nunca vi el cansancio en tu cuerpo.
Llegar a casa, era hacer otras actividades, no caer en un estado totalmente sedentario.
Era frecuente, sentir tu necesidad de darnos compañía y que estuviéramos contentos.
Después de mis 30, era muy agradable que nos compraras unas cervezas, botana o refresco.

Llegaba la hora de la cena y era común verte bañado, 
peinado y perfumado tomando tus alimentos en la barra de la cocina.

Ya, un poquito noche, tu televisión encendida
era señal de que ya estabas acostado, reponiendo energías
para regresar a la jornada del día siguiente.

Hoy, es otra tarde que no comparto contigo.
Un poema abre tu recuerdo
y la tarde de este día, me insiste nuevamente,
que hace tiempo que partiste y no regresarás.

Te extraño en el viento 
que no puedo atrapar
y conservar para siempre.

Te extraño en las horas que terminan pronto,
y no alargan más sus minutos.

Te extraño en el sol que se oculta cuando tiene que hacerlo,
y no hay nada que hacer.

Te extraño en la lluvia, que refresca dos parcelas con maíz,
porque sé que ninguna cosecha será igual.

Te extraño en el canto de las golondrinas,
porque sé que son libres
y que no cantarán cuando yo lo diga.

Te extraño en ese rancho que dejaste,
porque sé que muchos ya lo han dejado para no regresar.

Te extraño en la familia
porque sé que no volveremos a estar completos.

Te extraño en ese último abrazo. Papá. 

DUELO

Es mejor tomar la retirada
cuando las velas están rotas
y el mar se ha secado.

Recorrí 20 mil leguas
como lo hizo el capitán Nemo
pero no fue suficiente.

Me aferré al sueño
de pescar cientos de Mobi-Dick
aún sabiendo que perseguía un fantasma.
Y ahora, el corazón anhela el regreso.

No hay la tierra firme que Colón gritó.
Ni la fuente de eterna juventud
que Sparrow descubrió.
Sólo aves que vienen y se van
y las horas que matan el tiempo
a cada segundo.

Será mejor regresar con los míos,
los vivos, que necesitan mi navío.
Y dejar que los muertos entierren
a sus muertos.

4/Sep/2020

LA LLUVIA

Un cielo de julio estaba sobre nosotros.
Las nubes, de un gris oscuro,
nos prevenían de la inminente lluvia.

En frente de nosotros, un lago silencioso,
rodeado de basta vegetación
y una cabaña que expulsaba humo de su chimenea.

Elegimos esa tarde, ese lugar
para estar el uno con el otro:
mirarnos sin futuro, ni pasado,
tocar nuestras manos sin prisa,
hablar sin importar los acuerdos,
reírnos y compartir la espontaneidad.

Llegó la lluvia y borró un tanto la apariencia.
Vi que no supiste que hacer:
si guardar los aperitivos o besarme entre la lluvia.
Yo también me vi sorprendido:
o levantaba la sábana en la que nos sentamos,
que ya estaba mojada,
o te acercaba junto a mí para protegerte de la lluvia.

Al mismo tiempo, nos sentamos y echamos a reír.
Nos pusimos uno al lado del otro y solo disfrutamos la lluvia.
Aquel día, aquella tarde, aquel sitio, aquel lago, ya nos pertenecía.
Ambos lo sabíamos cuando nos abrazamos.

La lluvia cesó y comenzamos a guardar las cosas.
Me pediste guardar el momento con una fotografía
y yo sonreí.

EL BOSQUE

Eran las cinco de la tarde.

Sentí un inesperado impulso por salir a hacer una caminata.

Era noviembre y el clima frío

 
Crucé la carretera y me dirigí al bosque.
Había algo en mí que necesitaba soledad.
No tomé ningún sendero,
preferí experimentar y diseñar mi ruta.
 
De inmediato, sentí la sombra de los árboles y
mi pensamiento comenzó a vagar sin sentido.
No lo detuve. Dejé fluir el azar y lo inesperado.
 
Cuando había recorrido cerca de un kilómetro,
divisé a unos 50 metros una pequeña plazoleta.
Me sorprendí.
Al acercarme por completo vi que había dos bancas rústicas
de madera vieja, ancladas a en un antiguo piso de ladrillo
 
Pero esto no fue lo que me sorprendió.
En una de las bancas estabas tú,
leyendo al viejo Jaime Sabines
en la segunda estrofa de los amorosos.
 
Mi llegada sorprendió tu lectura
y súbitamente cerraste el libro
para voltear sobre tu hombro derecho
y descubrir que era yo. Otro caminante ensimismado.
 
Intercambiamos saludos y nos preguntamos ¿qué hacíamos ahí?
Soy un pensador libre -dije-.  Me sumerjo en el vino de la poesía
y ya embriagado, escribo sin la locura humana.
Yo vengo a este sitio recurrentemente a encontrarme con los poetas.
En la intimidad de este bosque,
sus estrofas me enseñan del amor, la belleza y libertad.
 
Nos encontramos en una mirada profunda y sonreímos.
Eran después de las 6 de la tarde
cuando supe aquel día que no había salido a caminar
sino a encontrarte.

ANSIEDAD

Hoy no escribo para una idea.

Presiono el bolígrafo

para exprimirle un acento,

o un punto y coma que me haga parar.

A veces, las letras de la vida no cesan.

Se vuelven una paranoia sofocante.

A veces, las palabras no riman

y desespera encontrar sintonía.

Un río de palabras perdidas se oye.

Un montón de versos sin papel resuenan.

Mil renglones tachados retumban mis sentidos

y un puñado de hojas se enciende por la inutilidad.

Vivo bajo una tormenta de letras.

Letras tan densas, que borran el camino.

Pronto estaré sumergido en un pantano,

cubierto con mis propias letras.

En este episodio de mi vida,

nublado por un discurso ansioso,

sin salida y abrumador,

lo único que necesito es

sentarme, respirar y aprender a vivir con mis letras.

2 JULIO 2021

Rebelde

Ayer recordé tu fortaleza,

esa que me permitió ver tu silueta

bajo una lluvia negra

que no cesó en dos años.

Te aferraste a la vida

como jamás había visto.

Luchaste contra un demonio

que día y noche acechaba tu alma.

¿Qué tipo de hombre fuiste?

Para mí, un ser que nació sin un futuro afortunado

pero con ánimo violento

para revelarse al destino.

Fuiste un hombre que dibujaba el mañana

con una sonrisa positiva y un ingenio feroz.

El hombre que no vivió sin fe

y que construía sueños con la tierra de lo imposible

y cemento del para siempre.

Maña te recordaré otra vez.

No para extrañar tu ausencia,

sino para sonreír con tu recuerdo y dar gracias de que tuve un padre como tu.

Papá, ¡llegamos a cien entradas!

Miedo

En la cima de mis rivales

está el miedo.

Ese que se asoma en la sorpresa

y me hace sentir enano.

Saco todas mis armas para vencerlo, 

sin embargo, 

es tan grande 

como  el adversario del Quijote.

Vivo la lucha 

que algún día escribió mi mente

cuando estaba distraído. 

Entonces, sin dar mi consentimiento, 

el sabor de la adrenalina 

se tornó amargo y amenazante

como un veneno que extingue la vida.

El miedo, mi más grande enemigo, 

me espera cuando intento subir. 

Ataca si oso ir más allá

y pausa el futuro que quiero vivir. 

Usaré la lógica de un ajedrecista, 

la tenacidad de Holmes, 

la mente de las 

infinitas posibilidades del hacker 

y la sabiduría 

del maestro Zen para vencer.

El miedo, será 

el vino que tomaré 

cuando esté en las cimas. 

Lo desterraré de mi cuerpo

y haré fogatas con él

para cocinar futuros sin límites.

El miedo, mi miedo:

una jugada que trazó mi mente

quien sabe para qué.

El miedo, quien sabe qué seríamos sin él.

CORAZÓN VALIENTE

Un río de llanto se ha desbordado.

La pena, el desconsuelo,

y el sinsentido están a mi lado.

Los minutos pasan

por la amargura de la muerte.

En las horas,

entra una soledad fría,

irreconocible.

Mil recuerdos

veneran tu ausencia

mientras el amor y el cariño

te buscan desesperados por abrazarte.

Tu luz se ha apagado

entre tu sueño.

Ahora, ángel nuestro,

ilumina los pasos

de los que diste vida,

de los que te conocimos,

admiramos y respetamos.

Es momento de dejarte partir

junto a tus ángeles

y nuestro Padre Dios.

Mi amiga, cuñada, comadre y compañera de trabajo,

hasta pronto.

QEPD

Rocío Esmeralda Aceves Gradilla (agosto 17, 2021)

Sonrió

En un principio,

el creador reunió a la familia.

Les dio la oportunidad amorosa

de vivir intensamente una vida terrenal

de lágrimas y sonrisas.

En el tiempo sin tiempo de Él,

Muchos regresarán

a estar con los llorados, extrañados

y olvidados.

Se dice que allá es distinto,

que no hay humanidad

y que descansaremos en paz

del viaje terrenal.

Los míos, poco a poco regresan.

Ayer, mi tía Marina partió.

Se fue en una mañana de rancho,

de su querido San Agustín.

Él, despertó su sueño

y como una niña que ve el regreso de su padre,

sonrió, sujetó la mano de Él

y caminó a los días sin días,

al regazo de sus padres

y al abrazo de Ramón y Lupe.

QEPD Marina Gómez Pérez

22 septiembre 2021

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